¿Desplazados, exiliados o invasores? que son los venezolanos

El triste periplo de los venezolanos que huyen de la crisis en su país y ahora de la xenofobia

Hoy se hizo viral un video que una ciudadana colombiana ha publicado en las redes sociales para denunciar que dos hombres la habrían agredido de palabra por llevar una gorra de Venezuela mientras caminaba por la ciudad de Villavicencio en Colombia.

Ella describía como dos coterráneos se dirigieron a ella con frases vulgares y ofensivas denominándola como “Veneca” y preguntándole, “¿cuánto me cobras?”, la buena samaritana subió el video indignada por el tratamiento que se les daban a los ciudadanos venezolanos que se encontraban en situación de refugiados en su país.



Este hecho no es aislado y describe un problema que se ha venido suscitando desde que más de 1.6 millones de venezolanos han decidido salir de su nación en busca de una escapatoria a la crisis que este atraviesa.

En un mensaje que Luis Almagro, Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), explicaba que el éxodo involuntario venezolano debe ser considerado como “Esta es ya una crisis humanitaria de proporciones nunca vistas antes en las Américas. Es una obligación moral de todos los demás ayudar a los hermanos y hermanas venezolanos y venezolanas también en este aspecto”, pidiendo solidaridad para con los emigrantes.



¿Cual es el verdadero problema con los venezolanos?

Pero con sumas superiores a los de 200 mil venezolanos que, como ejemplo, han ingresado a Perú como turistas de los cuales 36 mil han recibido el Permiso Temporal de Permanencia (PTP) en el último año, las cifras se tornan alarmante y generan complicaciones logísticas para cualquier país vecino que tiene sus problemas internos.

Para Perú o Ecuador muchos de estos desplazados usan el territorio andino sólo como lugar de tránsito hacia Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay y a Colombia para salir hacia Centroamérica, México y los Estados Unidos.

En el caso de Brasil, la situación es aún más complicada, luego de saturarse la frontera en Cúcuta y Santander. Muchos migrantes decidieron tomar la vía del Apure y Santa Elena de Uairén, encontrándose con una muy espinosa situación, que ya ha tomado tintes de tragedia humanitaria.



La zona de los estados de Roraima y Amazonas en Brasil es muy poco industrializada y en las franjas fronterizas los habitantes, unos 330 mil, viven del empleo público. Roraima y su capital Boa Vista no produce agricultura, ni ganadería y por esto los migrantes que han llegado al territorio se han visto forzados a seguir la marcha sin recursos para poder resistir.

¿Donde radica el problema?

La meta de los migrantes es trabajar, para ganar un sustento, con el que puedan subsistir y con el que puedan ayudar a subsistir a los propios que quedaron en Venezuela. Pero se las han visto difíciles con las regulaciones que encuentran, para ejercer trabajos profesionales y por ello han recurrido a trabajos de poca dificultad como las labores de limpieza, servicio doméstico, preparación de comidas, labores de obrero y de construcción.



Para estos puestos de trabajo entran en competencia con los que en cada país se encargaba de esas labores. Por no estar regulados sus sueldos y por la propia desesperación. Los venezolanos migrantes son un factor que abarata los gastos operativos, por ello han dejado sin empleos a muchos otros.

Aunque las crisis económicas y políticas no son eternas, aún falta mucho para que esta situación que está afectando a toda américa se termine de solventar. Sobre todo, entendiendo que muchos países del continente se encuentran en crisis económicas y políticas en este mismo momento. Pero está de parte de todos hacer más llevaderos los problemas y apoyar a los hermanos venezolanos.



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