Todos mienten y Venezuela se derrumba

Venezuela se derrumba en medio de una maraña de mentiras que ocultan un estado de putrefacción que parece salido de un guion cinematográfico.

Los niveles de corrupción superan cualquier elaborada pieza literaria de ficción. Pero lo cierto es que tras dos décadas del régimen socialista, lo único que ha prosperado el el delito, sobre todo el de «cuello blanco», por supuesto al amparo de la impunidad.

En este momento el tema de moda, o trending topic es la invasión fallida. Mientras el gobierno bolivariano se congratula por la amplia labor de inteligencia y el apoyo del pueblo venezolano que lograron impedir o derrotar el intento de deponer a Nicolás Maduro del poder al cual se aferra con todos los recursos disponibles, la oposición clama que este es un nuevo montaje para desviar la atención de los temas más importantes que afectan la vida de los venezolanos, como la crisis económica, sanitaria y moral que diezma al país, de maneras mas impactantes que la pandemia de coronavirus que ha paralizado al mundo.

Los venezolanos han sido azotados por la crisis y siguen luchando en medio de las adversidades
Los venezolanos han sido azotados por la crisis y siguen luchando en medio de las adversidades

Saltan nombres ante la opinión pública, dedos señalan culpables a diestra y siniestra, pero ninguna historia se cierra, después de la tormenta de arena, todo queda tiznado pero la situación sigue imperturbada y sus protagonistas intactos.

Desde la designación de Tarek William Saab como Fiscal general de la república, por las autoridades del gobierno bolivariano, la consigna era la rectificación de los errores y la erradicación de la corrupción.

Sin embargo, la gestión no ha sacado a la luz más que casos menores, mientras los responsables de los más grandes y cuantiosos delitos siguen impunes mientras Venezuela se derrumba y sus activos se pierden y las consecuencias las pagan los ciudadanos.

Todos recordaran el robo de activos y pasivos de la que fue víctima PDVSA, en donde el perpetrador principal, Rafael Ramírez, fue premiado con una embajada y otros como Eudomario Carruyo, fueron acusados y enjuiciados sin pruebas, pero más allá, recordaran a todos los señalados que serían extraditados y supuestamente encarcelados, que nunca llegaron a estar en prisión, y que, a través del mismo ardid, desaparecieron mágicamente.

Hoy Venezuela parece sacada de una pelicula postapocalíptica, sin la aparente salida de esta situación que ha vestido al país, de luto, producto de la desintegración social y la tristeza colectiva.

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