Si decimos lo que pensamos ¿Qué Pasa?

Cuando decimos lo que pensamos pueden pasar dos cosas, o te aplauden o te atacan. Todo depende de a quien alabes o a quien ofendas.

Actualmente en las redes sociales la ilimitada creatividad de los creadores de Memes apoya diferentes visiones de múltiples temas, entre ellos el más popular es la política, con una gran ventaja numérica.

Recientemente, Andreína de los Ángeles Urdaneta Martínez, una joven médico residente de la ciudad de Cabimas, estado Zulia, está detenida por publicar en su estado de Whatsapp una imagen ofensiva contra Nicolás Maduro.

Andreína de los Ángeles Urdaneta Martínez fue detenida por compartir un meme de Nicolás Maduro
Andreína de los Ángeles Urdaneta Martínez está bajo arresto por compartir un meme de Nicolás Maduro

De ser ese un motivo para detener a un ciudadano, faltarán cárceles en Venezuela, de seguro. Si del universo de votantes, que suman 20.526.978 de personas, según las cifras oficiales del CNE, 9.389.056 personas votaron y de ellas 6.248.864 lo hicieron por Nicolás Maduro; hay 3.140.192 que no lo apoyan.

Entre estos poco más de tres millones si tan solo un millón usa en sus redes sociales imágenes del estilo, el sistema judicial no tendría capacidad para tramitar sus casos.

La lenta y pobre aplicación de la Justicia

La justicia venezolana es infame por el lento tratamiento de los casos, más aún cuando son complejos, como los de corrupción. Entre ellos hay unos de larga data y de graves repercusiones para el país. Prueba de ello son los graves desfalcos a PDVSA, que por más de 20 años han estado en proceso, sin ninguna resolución.

Si apresan a un ciudadano por expresarse de esta manera, lo que pensamos puede volverse en nuestra contra, si para ellos el sistema judicial es expedito, ¿por qué para los casos mas graves no lo es?

Todos recuerdan el robo de activos y pasivos contra PDVSA, en donde el perpetrador principal, Rafael Ramírez, es premiado con una embajada y otros como Eudomario Carruyo, acusados y enjuiciados sin pruebas.

Pero más allá, están todos los personajes a ser extraditados y supuestamente encarcelados. Estas personas a la fecha no están en prisión, y a través del mismo ardid, desaparecieron mágicamente.

Es lamentable, que en medio de tantas situaciones apremiantes para el país, como la crisis económica, política y sanitaria, se usen recursos para atender casos de menor importancia, sólo para satisfacer el ego del presidente.

Quizá en la próxima revisión de la constitución, se establezca la simpatía obligatoria para con el primer mandatario.

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