Francia Márquez candidata a la vicepresidencia Colombiana

El anuncio de Francia Márquez como fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro indica un cambio en la cancha del escenario electoral en Colombia, pero también en la cultura política.

Apenas nombrada, la líder, que quedó en segundo lugar en las internas del Pacto Histórico, se convirtió en una referencia que modifica la imagen del actual país uribista. Más allá del impacto en la esfera política hablamos de un cambio de imaginario, de lo que nos figuramos cuando pensamos el significante Colombia, por lo que varias figuras públicas mundiales, como Snoop Dogg, la apoyaron de manera inmediata.

Con ella, la carrera presidencial abre un flanco hacia jóvenes, mujeres y sectores excluidos que ven en Petro a un político que pertenece al ‘establishment’ de la izquierda. Así, su protagonismo establece un nuevo plano que redimensiona políticamente al ‘petrismo’ y lo conecta con nuevos sectores, audiencias y votantes.

Márquez procede de los sectores emergentes, es una líder territorial afrocolombiana y una luchadora por los derechos humanos que se ganó su legitimidad peleando en un país donde las masacres contra líderes sociales como ella son el pan de cada día.

Ya en términos políticos, su nombramiento significa el intento de privilegiar la contradicción incluidos-excluidos y bajar la preponderancia de la contradicción entre izquierda-derecha, tal como se entendió bajo el sistema de persecución impuesto por la derecha en contra de la insurgencia.

En contraposición a quienes esperaban un compañero de fórmula más parecido al «liberalismo clásico», la decisión fue echar más gasolina a la confrontación electoral. La estrategia ahora se basa en interpelar y no en tranquilizar a los votantes del centro.

La popularidad de Francia Márquez como lideresa  social da voz a un sector desprivilegiado de la población colombiana
La popularidad de Francia Márquez como lideresa social da voz a un sector desprivilegiado de la población colombiana

De esta manera, Petro dobla la apuesta porque al aceptar la compañía de una líder popular que atraiga a los grandes bolsones de indecisos, voto en blanco y los sectores más excluidos de la economía y la política, a la vez desiste de interpelar al expresidente César Gaviria y su Partido Liberal. Después de esto último, tendrá más difícil el terreno para ganar, pero si lo hace ganará solo y no «mal acompañado».

En contraposición a quienes esperaban un compañero de fórmula más parecido al «liberalismo clásico», alguien mucho más «potable» para los poderes colombianos y que ofreciera tranquilidad a los sectores a quienes un triunfo de Petro pone «nerviosos», la decisión fue echar más gasolina a la confrontación electoral. La estrategia ahora se basa en interpelar –dejando que las élites desfoguen todo su rencor contra «la negra»– y no en tranquilizar a los votantes del centro.

La nueva cancha que marca es la del padrón electoral entero, porque trata de meter en la pelea especialmente a los abstencionistas y desmotivados, que ya eran el 46 % en las presidenciales de 2018. Con ello, la disputa no se dirige al centro ideológico, representado por el Partido Liberal y sus potenciales votantes, que piden mayor mesura política y fueron determinantes en la derrota de Petro de aquel año, sino a las grandes masas de excluidos que han permanecido fuera del sistema político colombiano.

Ya Gaviria ha decidido romper con Petro. La excusa ha sido la elección de Márquez y unos supuestos «insultos» que recibió de ella al llamarlo «neoliberal». Así, el centro se queda sin candidatos y tiene que acogerse a la nueva polarización, desatada especialmente después de la pobre victoria de Sergio Fajardo en las primarias de su coalición, en las que no pudo superar los votos de Francia.

A través de
venezuelacomenta.com
Fuente
eltiempo.comtelesurtv.net

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