Petro recibe una Colombia en crisis

El próximo presidente de Colombia, Gustavo Petro, tiene por delante cuatro años de mandato y una serie de temas que quedaron pendientes durante el Gobierno de Iván Duque y que han reabierto la vieja herida de la violencia en el vecino país.

Duque, que tuvo que maniobrar en medio de la crisis por el covid-19, debió enfrentarse a protestas en su contra por las políticas de ajuste que pretendió instaurar y que fueron rechazadas por un amplio sector de la sociedad colombiana.

El nuevo mandatario tiene ante sí los grandes desafíos de avanzar con el cumplimiento del acuerdo de paz con las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que ha sido una demanda transversal a toda la administración de Duque.

El país que recibirá Petro está atravesado por la pobreza, el narcotráfico, el descontento popular, el asesinato de líderes sociales y exguerrilleros y el reclamo de mayor presencia del Estado en las zonas donde persiste el conflicto armado. El nuevo ocupante de la Casa de Nariño, sede del Gobierno colombiano, tendrá que atender una variedad de asuntos inaplazables, entre los que se encuentren los siguientes:

  • El estallido social
  • Expansión de grupos armados
  • Las cifras que deja Duque
  • Expansión de grupos armados
  • Cumplimiento del acuerdo de paz
  • Asesinatos de líderes sociales y excombatientes
  • Masacres y desplazamientos
  • Seguridad y Fuerza Pública
  • Escándalos en las Fuerzas Armadas
  • Narcotráfico
  • Relación con Venezuela

Todo esto en el marco de la representación de su tolda en el senado, donde no cuenta con la mayoría a su favor.

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