De polémico empresario a figura clave.
Con pasaporte venezolano e italiano, Alejandro Betancourt se ha convertido en el protagonista del acuerdo petrolero más polémico de los últimos años. Conocido en Venezuela como uno de los “bolichicos”, jóvenes que amasaron fortunas durante el chavismo, ahora lidera NABEP, la empresa que obtuvo la concesión para explotar 17 campos petroleros con más de 65.000 millones de barriles de crudo.
Un historial cuestionado.
Betancourt saltó a la fama con contratos de plantas eléctricas en la era de Hugo Chávez, acusado de vender turbinas usadas como nuevas y de inflar costos millonarios. Aunque en los últimos años mantuvo un perfil bajo, sus viajes a Caracas y las causas judiciales abiertas en España y Suiza lo mantuvieron bajo la lupa.
El acuerdo con Trump y Delcy Rodríguez.
El contrato, presentado por Donald Trump como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial”, otorga al Pentágono un 35% de las acciones de NABEP y acceso a crudo venezolano a precio de costo. La elección de Betancourt como socio ha generado rechazo dentro y fuera del país, dado su historial judicial y su fama de empresario impopular.
Negocios en España y África.
Más allá del petróleo, Betancourt ha invertido en múltiples sectores:
Hawkers, la marca de gafas de sol, donde es presidente.
Auro, empresa de vehículos con conductor, de la que Uber adquirió un 30% por 220 millones de euros.
Playtomic, plataforma global para reservar pistas de pádel.
Un banco en Senegal, creado junto a Alberto Cortina, que se expandió por África occidental.
Expectativa en Venezuela.
El empresario afronta ahora el reto de liderar un acuerdo que promete mejorar la vida de los venezolanos. Sin embargo, la desconfianza persiste: muchos lo recuerdan como responsable de negocios cuestionados y lo señalan cada vez que el país sufre apagones.