Un respiro inesperado para los consumidores.
En un país marcado por la hiperinflación, la sorpresa llegó en enero: algunos productos básicos comenzaron a bajar de precio. El kilo de carne pasó de 13,99 a 8,99 dólares en apenas una semana, una reducción del 35 %. También se registraron descensos en el pollo y otros alimentos, aunque el salario mínimo sigue congelado en apenas 0,40 dólares al mes, lo que limita el impacto real en la vida cotidiana.
Inflación y deuda: el trasfondo económico.
La inflación acumulada en 2025 rondó el 270 %, según el FMI. Aunque la economía creció un 5,3 % en 2024 gracias al repunte petrolero, la deuda externa supera los 82.000 millones de dólares y el país permanece en default desde 2017. Estimaciones privadas elevan la deuda total a más de 150.000 millones, incluyendo intereses y litigios.
El dólar como termómetro político.
Tras la captura de Maduro el 3 de enero y la juramentación de Delcy Rodríguez, el dólar paralelo se disparó de 530 a más de 1.000 bolívares en cuestión de horas. Luego, con la inyección de divisas provenientes de acuerdos petroleros con Estados Unidos, cayó hasta los 400 bolívares y actualmente ronda los 500. Este movimiento explica parte de la baja de precios en bolívares, aunque la incertidumbre persiste.
El día a día de los comerciantes.
Algunos negocios ajustaron precios tras la caída del dólar, pero las ventas siguen deprimidas. Una comerciante de ropa en Caracas asegura que diciembre fue un 70 % peor que el año anterior y que la prioridad de los consumidores está en alimentos y medicinas. Muchos ofrecen descuentos en divisas para compensar la brecha entre el dólar oficial y el paralelo, pero la demanda continúa muy baja.
Perspectivas económicas.
El economista Asdrúbal Oliveros considera que las reformas impulsadas por Rodríguez —como la nueva ley de hidrocarburos y la derogación de la Ley de Precios Justos— podrían moderar la inflación y favorecer cierta recuperación del sector privado. Sus cálculos apuntan a una inflación de 150 % en bolívares y 20 % en dólares para 2026, cifras menores a las del año pasado.
La producción petrolera, según el Gobierno, se ubica en 1,2 millones de barriles diarios y podría crecer hasta un 30 % si se consolidan inversiones extranjeras. Sin embargo, Oliveros advierte que será necesario profundizar cambios tributarios y regulatorios para atraer capital de forma sostenida.