Una agenda más amplia.
El chavismo y un sector de la oposición venezolana iniciaron la segunda ronda de conversaciones, que busca profundizar las reformas judiciales y abrir el debate sobre garantías políticas y civiles. El objetivo es sentar las bases para una eventual ruta electoral.
Voces opositoras.
La exdiputada Dinorah Figuera, al frente de la delegación opositora, confirmó que el diálogo incluirá temas como la libertad de expresión y la independencia del sistema judicial. “Estamos aquí con mucha responsabilidad para consolidar un camino hacia la democracia”, señaló tras su llegada a Caracas.
El exdiputado Jorge Millán subrayó que el proceso debe conducir a elecciones lo más pronto posible, mientras Sergio Vergara adelantó que se revisarán leyes restrictivas como la Ley del Odio y las normas de control sobre ONG.
Avances de la primera etapa.
La primera ronda, celebrada en agosto con apoyo de Estados Unidos, dejó dos acuerdos:
Renovación completa del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
Recuperación de activos en el exterior para atender la emergencia tras los terremotos de junio.
La Asamblea Nacional ya modificó la ley del TSJ para ampliar la participación de la sociedad civil en el comité de postulaciones.
Críticas y ausencias.
El proceso enfrenta cuestionamientos internos. Líderes opositores como César Pérez Vivas reclaman que la mesa se concentre en garantizar condiciones electorales. Además, figuras clave como María Corina Machado y Edmundo González Urrutia se mantienen al margen, aunque sin descalificar el diálogo.
Expectativas.
La presidenta encargada Delcy Rodríguez celebró los primeros pasos y llamó a todas las fuerzas políticas a sumarse. La segunda ronda se perfila como decisiva para definir si el proceso avanza hacia un cronograma electoral confiable o queda atrapado en el escepticismo que rodeó intentos anteriores.