Reacomodo político en medio de la crisis.
A dos semanas de los terremotos que dejaron 3.811 muertos en Venezuela, la presidenta encargada Delcy Rodríguez ha realizado siete cambios en su gabinete. Los movimientos se concentran en áreas económicas, de infraestructura y atención a los afectados, en un contexto marcado por reclamos ciudadanos sobre la lentitud de la respuesta oficial.
Nombramientos clave.
Entre los cambios destacan:
Anabel Pereira, vicepresidenta sectorial Administrativa y de Gobierno Digital.
Francisco Garcés, ministro de Transporte.
Jacqueline Faría, presidenta de la Gran Misión Venezuela Renace.
Román Maniglia, nuevo titular del Seniat, en reemplazo de José David Cabello, quien pasó a dirigir Pequiven.
Calixto Ortega Sánchez, presidente del Banco de Venezuela y vicepresidente sectorial de Economía.
Alejandro Puglia, presidente del Centro Internacional de Inversión Productiva.
Interpretaciones de los analistas.
La politóloga María Isabel Puerta considera que los cambios buscan dos objetivos: ajustar fuerzas dentro del chavismo y enviar un mensaje de eficacia a la ciudadanía. Para ella, la salida de José David Cabello del Seniat podría ser un intento de marginarlo políticamente.
El economista Alejandro Grisanti coincide en que los hermanos Rodríguez refuerzan su círculo de confianza, aunque advierte que se repiten nombres y cargos dobles, lo que refleja falta de cuadros nuevos en esta etapa posterior a Maduro.
Un mensaje de control
Rodríguez intenta proyectar la imagen de un Gobierno activo y reorganizado, aunque especialistas señalan que los resultados podrían no corresponder con la narrativa oficial. El reacomodo muestra tanto la necesidad de atender la emergencia como la intención de consolidar poder en un momento de alta presión política.