La administración del presidente Donald Trump confiscó por primera vez una carga de carburante iraní dirigido a Venezuela, sobre cuatro petroleros en violación a las sanciones, informó el Wall Street Journal citando a funcionarios estadounidenses.
El mes pasado las fiscalías federales de Estados Unidos intentaron una causa para secuestrar cuatro petroleros cargados de combustible que Irán estaba enviando a Venezuela, en un intento de la administración de sofocar los flujos de mercadería y dinero que los mantienen en el poder.
Según las acusaciones, un hombre de negocios iraní afiliado al Cuerpo de los Guardias Revolucionarios, la unidad militar de élite iraní designada por Estados Unidos como grupo terrorista, organizó las entregas de carburante a través de una red de empresas fantasma para evitar el relevamiento y eludir las sanciones estadounidenses.
Las cuatro naves -Luna, Pandi, Bering y Bella- fueron secuestradas en el mar en los últimos días (dos estaban en el Golfo, dos junto a Cabo Verde) y ahora están en ruta hacia Houston.
Formaban parte de una flotilla de nueva petroleras, incluyendo cinco naves iraníes, escoltadas por una nave de la inteligencia iraní.
Hace un año Estados Unidos había intentado sin éxito utilizar acuerdos de cooperación judicial para tomar el control de una petrolera iraní bloqueada en Gibraltar.
Ahora sin embargo Washington espera que los secuestros disuadan a las compañías de navegación de tratar con iraníes y venezolanos, explicaron los funcionarios estadounidenses.
Irán y Venezuela deben recurrir cada vez más al sector privado -o a los mercados ilegales- para transportar el petróleo y los productos energéticos vitales para sus economías, en dificultades porque las campañas de presión de Washington paralizaron la capacidad de las flotas estatales de enviar aprovisionamientos