Un mercado que vuelve a despertar.
Tras años de crisis y tensiones diplomáticas, las compañías colombianas empiezan a retomar operaciones en Venezuela, un país que en su mejor momento representó más de 6.000 millones de dólares en exportaciones. La salida de Nicolás Maduro del poder y la reapertura comercial han generado expectativas de recuperación, aunque el camino sigue lleno de obstáculos.
Historias de retorno.
Casos como el de Automex, empresa bogotana que fabrica tableros eléctricos para la industria petrolera, muestran que el regreso no es nuevo, sino gradual. Su gerente, Viviana Gutiérrez, logró enviar equipos a plataformas venezolanas pese a las dificultades de bancarización, reflejando el interés empresarial en recuperar un mercado estratégico.
Sectores con potencial.
Según ProColombia, más de una docena de sectores tienen oportunidades en Venezuela: alimentos procesados, aceites y grasas, autopartes, lácteos, farmacéuticos, cosméticos y textiles. En 2025, las exportaciones colombianas superaron los 1.000 millones de dólares, con un crecimiento del 6,8% respecto al año anterior.
Los grandes jugadores.
El Grupo Nutresa lidera el regreso con ventas de chocolates, galletas y café, y planea que Venezuela represente hasta el 30% de sus ingresos en cinco años. Otras compañías como Cementos Argos, Corona y Ecopetrol evalúan su retorno, aunque enfrentan restricciones legales y financieras.
Los riesgos del mercado.
La inflación, la debilidad del bolívar y las sanciones de la OFAC complican las operaciones. Muchas empresas recurren a pagos en dólares, criptomonedas o intermediarios internacionales. Expertos advierten que el éxito depende de revisar cuidadosamente las contrapartes y estructurar operaciones seguras.
Un futuro incierto pero prometedor.
El nuevo Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones entre Colombia y Venezuela, vigente desde marzo, ofrece garantías frente a expropiaciones y acceso a arbitraje internacional. Aunque 2026 será un año de transición, se espera que hacia 2027 Venezuela pueda importar más de 29.000 millones de dólares en bienes no petroleros.