Las advertencias de Estados Unidos contra Venezuela han elevado las expectativas de una acción militar inminente. El presidente Donald Trump ha incrementado la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro, desplegando poder en el hemisferio occidental y alimentando el temor de un conflicto que podría tener consecuencias políticas y legales de gran alcance.
Cada declaración pública del mandatario acerca a Washington a un escenario de confrontación militar, pese a la resistencia de la opinión pública estadounidense a nuevas guerras en el extranjero.
Legalidad en entredicho.
La controversia crece por los ataques contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el Caribe, que críticos consideran violaciones de las leyes de la guerra. Comités del Congreso han prometido una supervisión estricta y bipartidista, algo poco común en el segundo mandato de Trump.
El presidente, además, debilitó su propio argumento contra los cárteles al anunciar un indulto para el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en EE.UU. por narcotráfico.
Amenazas directas y despliegue militar.
Durante el feriado de Acción de Gracias, Trump advirtió que Estados Unidos “muy pronto” actuará contra redes de narcotráfico en tierra y declaró cerrado el espacio aéreo venezolano. Una flota encabezada por el portaaviones USS Gerald R. Ford permanece frente a las costas del país.
Sin embargo, la administración aún no ha presentado pruebas claras ni justificaciones legales para una intervención, lo que alimenta la percepción de que se trata de una campaña de presión psicológica para forzar la salida de Maduro o provocar divisiones internas en el chavismo.
Un riesgo político para Trump.
Una guerra en Venezuela contradiría uno de los principios centrales de la política exterior de Trump: evitar nuevos conflictos en el extranjero. Encuestas recientes muestran que la mayoría de los estadounidenses rechaza un ataque contra Caracas y cuestiona la falta de explicaciones claras sobre la estrategia.
Analistas advierten que un cambio de régimen sin planificación podría desatar caos, violencia y un aumento de refugiados en la región, como ocurrió tras las intervenciones en Iraq y Afganistán.
Indulto polémico y contradicciones.
El anuncio de un indulto a Hernández, acusado de operar Honduras como un narcoestado, ha generado críticas por la contradicción que supone respecto a las acusaciones contra Maduro. Legisladores demócratas señalan que la medida socava la narrativa oficial de lucha contra el narcotráfico.
Trump, por su parte, calificó la condena de Hernández como una “trampa” y sugirió que ningún expresidente debería enfrentar prisión por delitos cometidos durante su mandato.