La protesta se intensifica.
Un grupo de familiares de presos políticos en Venezuela cumple su tercer día de huelga de hambre en Caracas. La manifestación comenzó el 14 de febrero frente a los calabozos policiales de Zona 7, donde denuncian el deterioro de la salud de los reclusos y la falta de atención médica.
Excarcelaciones estancadas.
Las mujeres exigen la liberación de sus familiares y el cumplimiento de la promesa hecha por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, quien aseguró que todos serían liberados tras la aprobación de la ley de amnistía. Sin embargo, la discusión de la norma fue postergada por segunda vez y la incertidumbre crece.
Según la ONG Foro Penal, desde enero se han concretado 444 liberaciones, pero más de 600 personas continúan detenidas por motivos políticos.
Condiciones críticas.
El desgaste físico de las huelguistas es evidente. Una de ellas debió abandonar el ayuno por problemas de tensión arterial. Además, médicos han denunciado que se les niega el acceso para atender a los internos. Organizaciones como el CLIPP advierten que impedir asistencia médica pone en riesgo la vida de los manifestantes y de los presos que también iniciaron una huelga de hambre dentro del centro.
Contexto político.
La protesta ocurre en medio de la transición tras la caída de Nicolás Maduro y la llegada de Delcy Rodríguez al poder. Aunque se anunciaron medidas de reconciliación y excarcelaciones, las familias denuncian que el proceso avanza con lentitud. La oposición respalda la huelga y exige la liberación inmediata de todos los presos políticos.