Un grupo de trabajadores sanitarios venezolanos junto a docentes marcharon hoy en Caracas en rechazo de los «salarios de hambre» del gobierno de Nicolás Maduro.
Los salarios venezolanos que equivalen a 1 dólar al mes y con el que deben sobrevivir en medio de la voraz hiperinflación, y la profunda crisis económica que registra el país.
Los manifestantes, con sus respectivas mascarillas y vestidos la mayoría con ropa de color de negro, como si se tratara de un velorio, partieron desde la plaza Altamira en la protesta simbólica denominada «el entierro del salario», y llegaron hasta la sede del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en el este de Caracas.
Además, en su recorrido, entre lamentos y consignas contra el «régimen hambreador», cargaron una caja de cartón en forma de urna, en el que se leyó «QEPD Salarios», y luego simularon el funeral de los sueldos en la sede del organismo internacional.
José Elías Torres, de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, explicó que realizaron la actividad «para que la gente entienda de cara a diciembre que los trabajadores son los viudos del salario».
«Este gobierno ha enterrado el salario de los trabajadores, y tenemos que hacerle entender que a partir de hoy reiniciamos nuestra lucha con fuerza por recuperar el nivel de vida que deben tener los trabajadores», afirmó.
Denunció que el régimen quiere «desconocer el informe de la Comisión de Encuesta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) diciendo que aquí prácticamente eso es mentira y no pasa nada».

«Pero en marzo se reinicia esa discusión y ahí no hay salida», porque la OIT sentenciará y esto «tendrá que judicializarse donde uno de los tres puntos es el salario, el Convenio 26 que tiene ver con la fijación del salario mínimo que está asesinado y que haga lo que haga el gobierno no lo va a revivir», aseveró.
En este sentido sostuvo que ante los salarios venezolanos «de hambre no nos queda otra si no estar en las calles y esa es la acción que vamos a seguir en los próximos días».
A su vez Ana Rosario Contreras, presidente del Colegio de Enfermeras de Caracas, sostuvo que «hoy no es que tenemos salarios insuficientes, es que los salarios venezolanos fueron asesinados por quien se ha desconectado de su responsabilidad de garantizar la calidad de vida».
«Hoy somos los viudos y viudas de la nefasta gestión de Maduro», sentenció.
En tanto Raquel Figueroa, presidenta de la Federación Colegio de Profesores de Venezuela, rechazó las recientes declaraciones del número dos del chavismo, Diosdado Cabello, quien amenazó con quitar la comida a los que no voten en las Parlamentarias del próximo domingo 6.
«El 6 de diciembre no es que no van a quitar la comida, sino que ya nos quitaron la comida», afirmó.
Cabello dijo en la víspera en un acto electoral en el estado Bolívar, «el que no vota, no come. Para el que no vote, no hay comida. El que no vote, no come, se le aplica una cuarentena ahí sin comer», aunque después explicó que sus palabras fueron tergiversadas.
Los trabajadores de salud y los docentes, se mantienen en las calles clamando a Maduro un ajuste salarial equivalente a unos 600 dólares, y que cumpla con el artículo 90 de la Constitución que reza que «todo trabajador tiene derecho a un salario decente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas, materiales, sociales e intelectuales».
Venezuela está inmersa en un colapso económico, agravado por la pandemia del Covid-19, y una voraz inflación que registró una tasa interanual de 3.332%, en octubre pasado, según cifras de la opositora Asamblea Nacional.