Un giro en la política hacia Venezuela.
La administración de Donald Trump instruyó a fiscales federales en Miami a no avanzar en investigaciones criminales contra la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. Aunque el Departamento de Justicia asegura que nunca existió una investigación formal, registros de la DEA muestran que Rodríguez estaba en el radar desde 2018, vinculada a denuncias de narcotráfico y contrabando de oro.
Alivio de presión y acercamiento.
La decisión busca evitar tensiones mientras Washington trabaja con Rodríguez para estabilizar Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. Trump elogió públicamente a Rodríguez como una “persona estupenda” y en los últimos meses se han levantado sanciones, permitiéndole restablecer vínculos con bancos e inversores estadounidenses.
Críticas en el Congreso.
Senadoras demócratas como Jeanne Shaheen y Elizabeth Warren cuestionaron el trato favorable hacia Rodríguez, señalando que no ha tomado medidas concretas para restaurar la democracia. Expertos como Duncan Levin, exfiscal en Nueva York, advirtieron que detener investigaciones por razones políticas es “profundamente preocupante”.
Rodríguez en el radar de la DEA.
Los registros de la DEA la vinculan con casos de lavado de dinero y con el empresario Alex Saab, detenido en 2020 por corrupción. Aunque nunca fue acusada formalmente, su nombre apareció en múltiples investigaciones en oficinas de campo en América Latina y Estados Unidos.
Conclusión.
La suspensión de investigaciones contra Rodríguez refleja el cambio de estrategia de la Casa Blanca: menos presión judicial y más cooperación política y económica. Sin embargo, persisten dudas sobre la legitimidad de este acercamiento y su impacto en la democracia venezolana.