Colombia dijo respetar la decisión «soberana» de Ecuador de exigir desde hoy visa a los venezolanos que quieran ingresar a su territorio, pero advirtió que eso no detendrá a una diáspora acosada por el hambre y las necesidades.
«La solicitud de visas no va a frenar la migración de venezolanos al Ecuador», sintetizó el canciller, Carlos Holmes Trujillo.
Para el jefe de la diplomacia local, lo que debería operar para encarar este «fenómeno» es la «armonización de medidas regionales», es decir, que todos se pongan de acuerdo en la manera de atender la crisis venezolana, que ya expulsó a más de 4 millones de personas.
«Tenemos la certeza, y esto lo decimos con respeto, que la imposición de esas visas no frena el flujo migratorio, por el contrario, puede dar lugar a que esa migración adquiera naturaleza irregular, impide la identificación exacta de los migrantes y dificulte el proceso de incorporación a esas sociedades», opinó.
Quito aplica filtros para la entrada de Venezolanos
Quito estableció que a partir de este lunes ningún venezolano puede ingresar a su territorio sino es portador de una visa humanitaria, de trabajo o de turismo, lo que llevó al incremento en las últimas semanas de migrantes de ese país afanados por cruzar la frontera.
Solo este fin de semana, pasaron más de 11 mil venezolanos por el paso fronterizo de Rumichaca, en el suroeste de Colombia.
En total, fueron unas 85 mil personas las que cruzaron esa línea limítrofe desde julio, cuando Quito anunció la medida.
Para Christian Kruger, director de Migración Colombia, la imposición de la visa por parte de Ecuador, que siguió los pasos de Perú, conducirá a que la diáspora cruce por «sitios informales».
«No estamos hablando de una migración que va a hacer turismo, que va a buscar vivir mejor, sino que busca subsistir y en ese orden de ideas la imposición de este tipo de requisitos no para la migración, por el contrario, lo que genera es inseguridad e irregularidad en esos lugares de destino», disparó Kruger.
Se trata de un flujo de personas «que tiene hambre, que necesita trabajar, que necesita que les demos una mano amiga», añadió.
Colombia mantiene política de puertas abiertas
Colombia se mantiene firme en la idea de no cerrar las puertas a la diáspora venezolana, pese a las restricciones que empiezan a edificar en otras naciones para impedir la llegada de esos migrantes.
Al menos 1,4 millones de venezolanos se instalaron en el país, razón por la cual Bogotá reclama mayor cooperación internacional para atender la demanda de salud, educación y trabajo de esas personas.
El Canciller reiteró que la «cooperación financiera» internacional va «lenta» mientras el «flujo» de migrantes «sigue creciendo» en la región.
Por tratarse de un «fenómeno global el mundo entero tiene que reunir su capacidad para colaborarle a los países receptores para tener más medios» de ayuda humanitaria, pidió Trujillo.