La Navidad en Venezuela es de ricas tradiciones, que se han visto golpeadas con la crisis y más profundamente con la pandemia del coronavirus.
En primera instancia, el desmembramiento familiar producto de la diaspora, que vio partir a más de 5 millones de venezolanos, ha dejado prácticamente a todas las familias sin al menos un miembro.
Esta nostalgia, aliviada por la tecnología, no se disipa del todo aunque proporciona la oportunidad de una forma de contacto.
Las mesas, otrora abundantes con los tradicionales platos navideños como: la hallaca, el pan de jamón, ensalada de gallina, pernil asado, lomo negro, pasticho y dulces como el cabello de ángel, lechosa, manjar, torta negra; hoy quizá no tengan tantos platos, sin embargo las familias han hecho lo más posible para compartir una comida en unión.
Las parrandas, las misas de aguinaldo, las paraduras, los pesebres vivientes, las fiestas comunitarias y de las empresas, entre otras tradiciones fueron suspendidas debido a las condiciones de la pandemia.

La navidad actual, el regalo del sacrificio
La Navidad presente se vistió de esperanza y sacrificio, sobre todo para dar alegría a los niños, en torno a ellos gira la festividad, así como la celebración de a fe cristiana.
Los que han tenido la oportunidad han hecho que los pequeños de la casa hayan recibido alguna clase de alegría, la pandemia les ha aislado de las actividades normales como la escuela, el contacto con sus amigos y familiares, así como la posibilidad de esparcimiento en lugares públicos.
Para ellos es la navidad, un homenaje al nacimiento del niño Dios en los niños de la casa, esperamos que las navidades venideras sean mejores, sin dejar de agradecer las bienaventuranzas recibidas.