Un reto monumental.
El doble terremoto del 24 de junio dejó más de 1,2 millones de toneladas de escombros en Venezuela, según estimaciones de la ONU. La mayoría proviene de estructuras colapsadas en La Guaira, donde los restos bloquean calles y dificultan el inicio de la reconstrucción.
Gestión limitada.
Por ahora, los materiales se acumulan cerca del mar, mezclando concreto, acero, muebles y pertenencias personales. Ingenieros locales advierten que no hay suficiente maquinaria ni transporte para moverlos hacia Caracas. El PNUD insiste en que la gestión integral de los escombros —clasificación, reciclaje y reutilización— debe ser prioritaria.
Opciones de reciclaje.
El director de Sostenibilidad de la UCAB, Joaquín Benítez, estima que hasta un 60 % de los residuos pueden reciclarse y convertirse en insumos para la reconstrucción. El Ministerio de Ecosocialismo anunció el uso de una trituradora para procesar materiales, aunque no ha dado detalles sobre su funcionamiento.
Riesgos y precedentes.
Expertos señalan que los escombros no son homogéneos: incluyen metales, químicos y restos contaminantes que requieren separación cuidadosa. Además, recuerdan que en desastres como el terremoto de Turquía en 2023, la gestión deficiente de residuos generó riesgos de salud pública.