A casi tres meses para las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre, la oposición y el chavismo luchan con las «fracturas internas» mientras acarician la idea de una «unidad perfecta» para lograr la victoria en sus objetivos políticos inmediatos.
En tanto la pandemia del Covid-19 y la inflación avanzan ante el clamor ciudadano que demanda una salida a la profunda crisis económica que registra el país.
Juan Guaidó, jefe del Parlamento y reconocido como presidente interino por más de 50 países, afirmó que «la ruta para liberar a Venezuela nos convoca a todos».
Esta semana tenemos una intensa agenda de reuniones sectoriales, que da continuidad a las consultas que hemos venido realizando en el último mes para construir juntos la ruta de cambio», dijo a través de la red social Twitter.
Guaidó quien adelanta una cruzada para crear un «gran pacto unitario» que le permita enfrentar «el fraude» de las legislativas, informó que esta semana se reunirá con sectores como las Iglesias, federaciones y representantes estudiantiles, líderes vecinales, y sindicatos, entre otros.
«Queremos trabajar unidos. No estamos dispuestos a ceder a la dictadura y necesitamos el compromiso de todos para recuperar la democracia», enfatizó.
Atención a la realidad del país
Pero más allá del deseo de Guaidó, hay voces como la del líder Henrique Capriles, excandidato presidencial, quien, a través de un comunicado, afirmó que si hay un nuevo «pacto unitario tiene que ser sobre la realidad del país».
Asimismo, la líder María Corina Machado reiteró su propuesta de una Operación de Paz y Estabilización (OPE) con presencia de fuerzas internacionales para «desalojar definitivamente al conglomerado criminal que desarrolla un conflicto no convencional y totalmente asimétrico en contra de los venezolanos».
Ante el panorama de cara a las elecciones parlamentarias, Simón García, analista político, afirmó que «hay una situación sumamente preocupante porque a medida que se agravan los problemas del país hay una sensación de que no hay luz al final de túnel».
Indicó que las fuerzas democráticas que pudieran expresar el rechazo al gobierno de Nicolás Maduro «no están listas, ni las que llaman a la elección o a la abstención están conectadas con el sufrimiento de la gente y con la necesidad de salir de las distintas crisis en forma pacífica».
«El punto para crear una esperanza creíble es el de cambiar la estrategia, y si ese cambio se logra con el consenso de todos los dirigentes políticos, magnífico, pero si hay que pagar el costo de una separación temporal es necesario asumir esa situación», afirmó en una entrevista a una radio local.
Además, dijo que el conflicto de crisis y de poder tienen dos vías de solución, «una institucional a través de las reglas democráticas, y otra por medios violentos, de ilusiones y falsas expectativas como una invasión de fuerzas militares extranjeras o con un golpe de estado o una insurrección popular».
Las elecciones parlamentarias y la democracia
«En esa disyuntiva un demócrata, responsable, debe optar por la única vía que es factible y más conveniente que es la negociación, la lucha electoral, la vía de convertir el voto en un arma muy importante de cambio», aseveró.
En tanto del lado del chavismo también la tan deseada «unión» ante las parlamentarias se ha convertido en un dolor de cabeza, sobre todo luego de que en los últimos días los partidos Patria para Todos (PPT) y Partido Comunista de Venezuela (PCV) junto el Movimiento Tupamaro y otras organizaciones de izquierda, se desligaron de la alianza conocida como el Gran Polo Patriótico de cara a los comicios.
La decisión la tomaron luego de que la máxima Corte designó nuevas juntas directiva ad hoc, que podrá inscribir candidatos a las parlamentarias usando los colores y símbolos de estas organizaciones.
Más de 20 millones de electores podrán votar en las legislativas, rechazadas por la oposición por no tener las garantías mínimas electorales.