Con 35 años y un pasado vinculado a la oposición, Oliver Blanco asume la Cancillería en medio de la reconfiguración diplomática impulsada por Delcy Rodríguez.
La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, continúa reorganizando su equipo de gobierno con movimientos estratégicos en política exterior. Entre los cambios más relevantes destaca la designación de Oliver Blanco como nuevo ministro de Relaciones Exteriores, una decisión que refuerza la nueva línea diplomática del Ejecutivo y envía señales de apertura en medio del proceso de transformaciones que atraviesa el país.
Blanco, licenciado en Estudios Internacionales y recientemente graduado de una maestría en Gobierno y Políticas Públicas, llega al cargo con un perfil poco habitual dentro de la estructura gubernamental. Su principal característica es que no proviene de las filas del chavismo, un factor que cobra especial relevancia en el actual contexto político venezolano.
Durante su presentación, el nuevo canciller aseguró que trabajará en defensa de la soberanía nacional y apostará por construir consensos. También afirmó que Venezuela necesita avanzar hacia un modelo donde todas las voces tengan espacio, sin exclusiones.
De la oposición a la diplomacia
A sus 35 años, Blanco inició su trayectoria política como colaborador cercano de Henry Ramos Allup, histórico dirigente de Acción Democrática. Formó parte del equipo que acompañó a la oposición durante el período en que controló la Asamblea Nacional tras las elecciones legislativas de 2015.
Con el paso de los años se alejó de la primera línea partidista y terminó incorporándose a las nuevas estructuras gubernamentales surgidas tras los cambios políticos ocurridos en Venezuela durante 2026.
Su ascenso dentro de la Cancillería ha sido rápido. En febrero fue nombrado viceministro para Europa y América del Norte. Apenas cinco meses después asumió también el cargo de viceministro primero de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional. Ahora da el salto definitivo al frente de la diplomacia venezolana.
Un cambio clave en la estrategia internacional
La llegada de Blanco coincide con una etapa de acercamiento del Gobierno venezolano a varios actores internacionales. En los últimos meses, Caracas ha recuperado relaciones con países que durante años mantuvieron posiciones críticas hacia el oficialismo.
Esta estrategia también ha permitido aumentar la presencia del país en espacios multilaterales y fortalecer los contactos diplomáticos con gobiernos occidentales. Dentro de ese proceso, Blanco se convirtió en una de las figuras encargadas de facilitar negociaciones, coordinar reuniones y construir puentes con socios internacionales.
Su trabajo, según el Ejecutivo, ha contribuido a generar confianza con distintos gobiernos y organismos en medio de la agenda de reformas impulsada por Rodríguez.
Relevo en la Cancillería
Blanco sustituye a Félix Plasencia, uno de los colaboradores más cercanos de la presidenta. Aunque deja el Ministerio de Exteriores, Plasencia continuará dentro del Gobierno como director de Asuntos Internacionales de la Presidencia.
Entre las tareas que recibirá destaca la gestión para recuperar activos venezolanos en el extranjero, incluido el oro retenido en el Banco de Inglaterra, una de las principales demandas del Ejecutivo en las negociaciones internacionales.
Mientras tanto, la Cancillería también incorpora a otros dirigentes con experiencia dentro del chavismo para reforzar el equipo diplomático que ahora estará bajo la dirección de Oliver Blanco.