El sueño de los opositores era tener una Venezuela sin Chavez, hoy a cinco años de su deceso, el país está lejos de alcanzar aquellos anhelos de recuperación económica y una vida mejor.
Mientras el chavismo honra la memoria de su comandante eterno, los venezolanos siguen sumidos en la crisis económica mas profunda de su historia.
El legado que recibimos de el carismático dirigente izquierdista, es un país fracturado del cual han huido cerca de 5 millones de ciudadanos a enfrentarse con los retos de convertirse en extranjeros en países que no siempre les reciben de brazos abiertos.
Esta crisis de movilidad humana, ha dado motivos a otros países a tomar provecho de los presupuestos asignados a ayudar a a los venezolanos desplazados, quienes no alcanzan a recibir los beneficios humanitarios que son asignados por organizaciones como ACNUR, por ejemplo.
Para Johan Perozo, analista político, la muerte de Chávez, ocurrida tras perder la batalla contra un cáncer el 5 de marzo del 2013, según lo informó el propio Maduro, «sus herederos se han ocupado de poner en relieve lo que realmente significa el chavismo, un gran fracaso y una gran capacidad de destrucción de la sociedad».
«Sus herederos están terminando la tarea que el comenzó, que es la de destruir un país, y convertirlo en una entelequia como lo es hoy Venezuela. Un país con una gran posibilidad que se podía haber proyectado como la locomotora económica de América Latina y hoy está a la cola y detrás de Haití, desde el punto de vista de la pobreza, desarrollo, etc.».
Estos siete años sin Chavez, nos han dejado en la situación de decir que los venezolanos caímos de la sartén al fuego.