Un país en transición.
Tras la captura de Nicolás Maduro, Venezuela vive una etapa inédita. Su figura se ha desvanecido del poder y de la vida cotidiana, mientras Delcy Rodríguez consolida su liderazgo con cambios profundos en el gabinete y en la estructura militar.
El nuevo equilibrio político.
Rodríguez ha desplazado a figuras clave del madurismo, como el general Vladimir Padrino y Jorge Márquez, para rodearse de aliados más cercanos. Aunque mantiene la línea ideológica del chavismo, busca definir un perfil propio y reforzar su círculo de confianza.
La calle y la apertura.
En Caracas se perciben señales de cambio: huelgas, marchas sindicales y opositores liberados que vuelven a hablar públicamente. La ley de amnistía impulsada por Rodríguez ha beneficiado a miles de personas, aunque aún quedan cientos de presos políticos.
Economía y expectativas.
El discurso oficial habla de recuperación económica, con crecimiento en sectores como petróleo y construcción. Sin embargo, la inflación y los bajos salarios siguen golpeando a la mayoría. La sensación es que el país está en movimiento, pero el futuro aún es incierto.
La oposición en busca de espacio.
Mientras María Corina Machado permanece fuera del país, otros líderes intentan posicionarse en este nuevo escenario. La oposición explora vías de diálogo y emergen figuras como Enrique Márquez, recién liberado y con respaldo internacional.