Un nuevo punto de inflexión.
El 30 de mayo, Edmundo González Urrutia, ganador de las elecciones de 2024 desconocidas por el chavismo, reiteró desde Madrid la necesidad de convocar a una nueva elección presidencial como vía hacia la transición democrática. Su mensaje coincide con el creciente rechazo a la gestión de Delcy Rodríguez, cuya desaprobación subió más de 11 puntos en un mes, según Atlas Intel.
Encuestas y descontento social:
79% de los venezolanos considera que la situación económica es mala.
Transparencia Venezuela registra 176 casos de corrupción vinculados al país en 30 jurisdicciones internacionales.
La inflación anualizada ya supera el 71% en 2026, con proyecciones de tres dígitos al cierre del año.
La oposición abre camino.
El Manifiesto de Panamá, firmado por la Plataforma Unitaria y partidos de centroizquierda, confirma la disposición de María Corina Machado a negociar con el régimen interino. González Urrutia, por su parte, insiste en que un nuevo proceso electoral es la única forma de recuperar legitimidad y aliviar tensiones.
El oficialismo en la encrucijada.
Aunque debilitado, el chavismo mantiene la narrativa de que cualquier transición debe contar con su participación. La posibilidad de abrir un proceso electoral con garantías podría convertirse en una salida honorable, capaz de restituir confianza y atraer inversión.