El cerco de Washington y la respuesta de Caracas.
La presión de Estados Unidos por la incautación de petroleros en el Caribe ha llevado al gobierno de Nicolás Maduro a estrechar aún más sus vínculos con China, Rusia e Irán, sus principales aliados comerciales. El mandatario venezolano advirtió que el bloqueo naval “afectará el suministro de petróleo y energía en todo el mundo”.
China defiende a Venezuela.
Tras el decomiso de dos barcos y la persecución de un tercero, Pekín acusó a Washington de “violar el derecho internacional” y calificó las incautaciones como arbitrarias. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Lin Jian, subrayó que “Venezuela tiene derecho a desarrollar de forma independiente una cooperación mutuamente beneficiosa con otros países”.
China es el principal destino del crudo venezolano: cerca de 700.000 barriles diarios de los 1,2 millones que produce PDVSA se dirigen al país asiático. Ante el bloqueo, Caracas ha movilizado escoltas para garantizar la salida de los tanqueros.
Lazos con Moscú e Irán.
El canciller venezolano Yván Gil sostuvo una llamada con su homólogo ruso Serguéi Lavrov, quien reafirmó el respaldo de Moscú frente a las hostilidades. Irán también ofreció cooperación “en todos los ámbitos” para enfrentar lo que Caracas califica como “piratería internacional”. Sin embargo, la petrolera rusa PCL anunció su retiro definitivo de Venezuela a finales de 2025, alegando que las sanciones hacen inviable continuar.
Uno de los buques confiscados, el Centuries, transportaba nafta rusa destinada a procesar el petróleo pesado venezolano, lo que evidencia la interdependencia energética entre ambos países.
Apoyo regional y fisuras.
Maduro busca respaldo en América Latina. En una carta dirigida a los mandatarios de la región denunció que las acciones de Washington “incrementarán la inestabilidad de los mercados y golpearán a las economías más vulnerables”.
En la última cumbre de Mercosur, varios países firmaron un comunicado en favor de soluciones pacíficas, aunque evitaron mencionar directamente a Estados Unidos. En contraste, en el Caribe se evidencian divisiones: Trinidad y Tobago ha apoyado las operaciones militares estadounidenses y rompió acuerdos de explotación conjunta de gas con Venezuela.