Venezuela vive un descompuesto día del trabajador, esta fecha es tradicionalmente celebrada como recordatorio de los logros de la clase trabajadora en el mundo.
Sin embargo, un país de inmensurables riquezas, no ofrece a sus ciudadanos la posibilidad de vivir dignamente del fruto del trabajo, ni a sus pensionados recoger el fruto de sus años de siembra.
Mientras el gobierno Bolivariano de felicita por sus programas sociales y la reivindicaciones con las que en teoría da protección social a aquellos sectores vulnerables y con las que ampara al pueblo trabajador, los ingresos de los venezolanos no les permiten cubrir sus necesidades básicas de alimentación.
El salario básico está estipulado en 800000 bolívares, lo cual no cubre un cartón de huevos de 15 unidades.
Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), se requieren 300 dólares para cubrir las necesidades básicas de una familia de 4 personas. En este momento el salario no alcanza los 4 dólares.
Poco o nada pueden celebrar los trabajadores venezolanos, cuando su esfuerzo no provee la satisfacción de proteger a la familia con lo más sagrado que es el bienestar, la alimentación y la salud.
Mientras adeptos y detractores de ambas visiones del país, expresan su opinión, lo cierto es que este primero de mayo, está lejos de ser una celebración por el bienestar alcanzado por el trabajo de los venezolanos.