Un escenario impensado hace semanas.
El jueves, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, recorrió instalaciones petroleras en Venezuela junto a la presidenta encargada Delcy Rodríguez. La visita, marcada por banderas de ambos países y gestos de cordialidad, simboliza un giro en las relaciones bilaterales tras la captura de Nicolás Maduro.
Inversiones y cooperación energética.
Durante el recorrido en la planta Petropiar, operada por Chevron y PDVSA, Wright anunció inversiones superiores a 100 millones de dólares para modernizar la infraestructura y aumentar la producción. Según sus estimaciones, la capacidad podría duplicarse en 18 meses y quintuplicarse en cinco años. Rodríguez destacó que este es “el camino de la cooperación” y una agenda para una relación productiva a largo plazo.
De la confrontación al acercamiento.
Hasta hace poco, Rodríguez mantenía un discurso crítico hacia Washington. Hoy, en contraste, promueve una agenda intensa de cooperación. La presencia de la nueva encargada de negocios de EE.UU., Laura Dogu, refuerza este acercamiento diplomático.
Un nuevo comienzo para la industria.
La visita coincide con reformas legales que buscan atraer inversión extranjera y con planes de amnistía para presos políticos. Es la primera vez en ocho años que medios estadounidenses acceden a un campo petrolero en Venezuela, reflejo del cambio de tono en la relación bilateral.