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Colombia rechaza carta a la ONU emitida por Venezuela

La vicepresidenta colombiana, Marta Lucía Ramírez, calificó hoy de «cínica cortina de humo de la narcodictadura», la carta de Caracas al Consejo de Seguridad de la ONU en la que pide se investigue la violencia de Bogotá y sus repercusiones en la frontera común.

«La carta presentada el día de ayer por la dictadura de Venezuela, ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para que se investigue la violencia en la frontera con Colombia, no es otra cosa que una cínica cortina de humo de la narcodictadura de Venezuela», disparó la vicepresidenta.

Según la funcionaria, la idea de la carta busca ocultar la «expulsión de periodistas nacionales y extranjeros» para impedirles documentar lo que está ocurriendo en la frontera, a la altura del estado de Apure y el departamento de Arauca.

El mensaje también buscaría, de acuerdo a la versión de Ramírez, «esconder la muerte de 17 personas: 9 civiles y 8 militares venezolanos», en el marco de la respuesta de las fuerzas militares bolivarianas a los ataques de una supuesta facción de los disidentes de las FARC en la población de La Victoria.

Esas acciones militares provocaron el desplazamiento de al menos 5 mil personas, de acuerdo a datos suministrados por Migración Colombia, quienes se han refugiado en la población colombiana de Arauquita.
Desde Caracas, esta semana el canciller, Jorge Arreaza, negó que existiera ese desplazamiento y se burló de las cifras difundidas por Bogotá, al asegura que La Victoria tiene una población cercana a las 3.500 personas y al acusar a Colombia de ser un «Estado fallido», que abandonó sus zonas limítrofes, que están bajo el dominio de grupos armados ilegales.

Arreaza aseguró que era «falso» el desplazamiento y aseguró que Arauquita era una «ciudad de desplazados del conflicto armado», aunque admitió que «sí hubo familias que se fueron pero están regresando», gracias a las acciones de los militares venezolanos que sí custodian sus fronteras.

Fue precisamente Arreaza quien firmó la carta dirigida al Consejo de Seguridad de la ONU en la que pidió se «investigue la violencia colombiana», tras los acontecimientos en la frontera.

El jefe de la diplomacia venezolana también remitió sendos mensajes a Ilene Cohn, directora adjunta del servicio de la ONU encargado del tema de minas antipersonal, en la que le pidió asistencia técnica que le permita a las tropas venezolanas eliminar los artefactos sembrados por «grupos irregulares colombianos».

Además del secretario de la ONU, Antonio Guterres, en la que le sugiere servir de mediador ante Bogotá para establecer un canal de comunicación que les permita discutir las problemáticas en la frontera común.

En su mensaje divulgado hoy, la vicepresidente Ramírez simplificó lo ocurrido en la frontera entre los dos países, como una «guerra de mafiosos», dado que Venezuela tomó supuesto partido por una facción de los disidentes de las FARC en abierta confrontación con otro grupo de renegados del acuerdo de paz.

«Queda de manifiesto que el régimen de Nicolás Maduro está utilizando a sus fuerzas armadas para proteger las rutas de droga de la Narcotalia y las tales disidencias de las FARC, así como a la guerrilla colombiana del ELN, que opera en Venezuela, que hoy por hoy está también extorsionando al pueblo venezolano», aseguró la vicepresidenta.
Para Ramírez, la carta de Venezuela a la ONU llega con 18 años de retraso, dado que Colombia en todo ese tiempo pidió a Caracas reunirse a instancias de la Comisión Binacional de Fronteras en busca de cooperación de esa nación para «frenar» al narcotráfico y a los «grupos terroristas».
«Pero el gobierno de (Hugo, NDR) Chávez, resolvió, desde entonces, darle amparo a esas guerrillas y a sus socios del narcotráfico, en lugar de cooperar con nuestro gobierno, hace 18 años. El resultado que vivimos hoy es la dictadura de (Nicolás, NDR) Maduro, liderando el negocio del narcotráfico», acusó la funcionaria.

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