Después de tantos vaivenes, de muchos desencuentros y del derrumbe del país, los representantes del gobierno bolivariano y la oposición ahora si quieren llegar a acuerdo.
La pregunta es ¿Por qué?, ¿En beneficio de quién?. Ya nadie cree que alguna solución que verdaderamente sea en pro de los venezolanos provenga de ninguno de los polarizados grupos dirigenciales del país.
Para Carlos Escalante, director general del Centro Interamericano de Gerencia Política, los venezolanos están entrampados. Cada uno de los actores principales con su discurso y posición han traicionado a los venezolanos, quienes están sumidos en las consecuencias de un estado fallido, que no cuida ninguna de sus necesidades.
Juan Guaidó sigue con su discurso falto de cimientos y Nicolás Maduro persevera en el desgastado discurso de Hugo Chávez, ambos de espaldas a las necesidades del venezolano de a pie.
Mientras tanto, las consecuencias de estas posiciones sólo han colaborado con la desintegración de todos los sectores del país. La economía colapsada, la destrucción de los sistemas de educación, salud y productivo dieron paso a una diáspora sin precedentes en la historia venezolana.
Esta masiva pérdida del valioso recurso humano que se había desarrollado en el país es el reflejo del deterioro de la calidad de vida y la posibilidad de crecimiento económico y social de los venezolanos.
Después de 20 años de Chavismo, sordo a las criticas y peticiones de los que no se alinean a sus preceptos. Luego de 8 años en el poder de Nicolás Maduro. Luego de dos años del autoproclamado interinato de Juan Guaidó, los frutos no pueden ser más catastróficos.
Venezuela no ha sido devastada por la pandemia del Covid-19, sólo gracias a un milagro. Los venezolanos han sobrevivido gracias a la resiliencia y la fuerza de voluntad, superando obstáculos sólo comparables con Los de paises en guerra.
Ahora si y antes no
En medio de este escenario, después de que aquellos que con sus bolsillos y estómagos llenos y discursos de golpe en el pecho, disfrazando la demagogia, ahora si quieren llegar a acuerdo. No parece creíble, porque hasta ahora el único acuerdo era estar en desacuerdo.
Ambas facciones reclaman el desfalco del país, pero ninguno tiene la intención de admitir sus culpas. Se necesitan mutuamente, lo saben. Es así que el vals continúa, perfectamente coreografiado y registrado en multimedia.
Maduro exige recuperar Citgo y los fondos congelados de Venezuela en el exterior, Guaidó amenaza con más sanciones de sus amigos fortachones, pero ninguno toma el camino de la dignidad y asume que sus deciciones y errores afectan la vida de millones de personas.
El desgastado discurso de Izquierda versus Derecha no es la solución para Venezuela; la representación y la participación ciudadana con un proyecto de país en el que trabajemos todos con el mismo fin es la utopía a alcanzar.
Necesitamos mucho más que la suerte de nuestro lado.